• Mateu - Ciutat Vella - CCCB - Dilluns, 10 de desembre de 2007

Fué un día de tormenta de marzo de 2004, él acababa de llegar de Alemania, solo hacía 3 días que nos habíamos conocido. Mientras le mostraba los encantos del Raval empezó a caer la tormenta más grande jamás vista, así que nos escondimos en la entrada subterránea del CCCB, durante una hora estuvimos allí besándonos, esperando a que nunca parase de llover. Los siguientes 2 meses fueron los mejores de nuestras vidas, vivimos nuestro primer amor de forma loca e impulsiva y como único testigo: Barcelona.
Anna - 11/12/2007 10:42
Me ha gustado eso de: esperando a que nunca parase de llover. Es curioso, yo también guardo un recuerdo de besos interminables bajo la lluvia como uno de los tesoros de mi memoria.

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