• Juliette Lemerle - Sants-Montjuïc - Sants - Dijous, 17 d'abril de 2008



Siempre hay un tren. El primero es el de la aventura. Barcelona desconocida, Barcelona atractiva. También es el tren del destino, pero esto no se sabe todavía. Barcelona entonces es pequeña, y el mapa parece simple: una rambla bulliciosa que se abre surco entre unas calles oscuras, y que va a parar en un puerto de ocio, al parecer vendido al capitalismo; en la cima, la plaza Catalunya es un espacio inmenso, exageradamente cuadrado. Los bares del Casc Antic dan un sabor más autentico, sin convencerme de que estamos viviendo la ciudad. Lo demás es Gaudí, que nos anima a alejarnos del mar, pero sin aventurarse mucho más de donde nos indica el mapa: dragones en el Passeig de Gracia, catedrales inacabadas, parques oníricos… Descubrí poco pero intuí más. Un tren también la segunda vez, y Barcelona se alarga. La línea roja me lleva a donde ahora me esperan. Barcelona personificada! Entonces otras geografías más húmedas me desvían la mirada, y a falta de apropiarme la ciudad, fotografío las paredes de la Barcelona pintada. Y Sants, un barrio donde todo se mezcla, que estimo mucho y que me enamora. Aquí la gente vive su ciudad, y no me canso de observar Badal y su eterno movimiento, la hormiguera del carrer de Sants y del Mercat Nou, el ladrillo rojo de las torres de Vapor Vell. La ciudad es como un puzle, vas colocando piezas que conectan partes, y a veces encuentras una pieza que conecta todo, y te hace muy feliz! Me has dicho: « Barcelona es teva », y no lo he olvidado, lo he tomado como un reto. La tinc que fer meva! Entonces abro los ojos, me pongo a caminar, y Barcelona se reduce a la vez que se llenan los vacios. El Gegant del Pi protege este espacio que retiene el mar. Ciudad rodeada por la naturaleza, baignée de soleil, hermana de mi querida Marseille. Tanto color y se me va el gris del alma! Barcelona catalana, por las calles de sus orgullosas vecinas, Gracia, Sants, Horta, Sant Andreu… Barcelona gitana, en el aire de la Barceloneta y el fantasma de Can Tunis. Barcelona pakistaní en los rincones del Raval, latinoamericana en cada esquina, francesa en los bares bobo de Gracia, rusa en lo oscuro de las casas… Tengo que vivirla desde dentro, dejar de observar y empezar a actuar. Voy a comprar en catalán en el mercado, voy a estudiar en la biblioteca, me convierto en una fidèle del Macba, me cuelo en la casa Batlló con un príncipe azul que trabaja duro, voy a reuniones altermundialistas en la Via Laetana, me compro telas en Pau Claris, y libros en la Central, voy a comprar en el mercadillo gitano de la Zona Franca, me disfrazo de estudiante y voy a clases en la Universidad! Pero siempre hay un tren… Por las ventanas de mi casa en Paris, por las ventanas de tu casa en Sants.
Nuit - 17/04/2008 23:34
Qué hermoso!
Enric J.S. - 17/04/2008 23:57
Hacía dias que no leía una prosa tan sencilla y sensible a la vez, la encontraba a faltar.Muchas gracias.

Confio que nadie ensucie tu bonita historia.
Joan Macià - 18/04/2008 10:01
Sencillamente un relato encantador, Juliette.
A veces echo en falta disfrutar de momentos como los que tu describes.

Ésto sólo lo puede relatar así una persona que es feliz en ese instante.

Saludos
Kim - 18/04/2008 10:22
Bien benida a Barcelona, con sus virtudes i defectos, pero plural y acogedora.
Leo Carbó - 18/04/2008 11:56
La teva Barcelona comença a aixecar-se, gaudeix-la.
Lletraferit - 18/04/2008 12:24
Salut Juliette.

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