• crl - Eixample - Ciutat vella - Dijous, 26 de juny de 2008

Novel.la de ficció ambientada a la barcelona de la postguerra. Una historia de sentiments, secrets i venjances.

Es el meu petit homenatje a l'Avinguda de la Llum, a la que li donc el lloc d'indret protagonista de la meva narració. Jo la he coneguda des-de poc avans que desapareixés del tot.

"La lluvia cada vez se hacía mas intensa y el viento sacudía violentamente el toldo de Can Segarra, donde discretamente y haciendo ver que me interesaba por algún par de zapatos del escaparate, en realidad me cubría del aguacero, en una tarde gris y desapacible de un noviembre mas frío de lo habitual.

1946 llegaba a su fin y la Navidad estaba cerca, por lo que muchas tiendas -en un intento de enmascarar la tristeza que anidaba en la Barcelona de posguerra- habían ya comenzado a engalanar sus escaparates para recibirla. Aquella era una de las muchas tardes en que mi estado de ánimo andaba por los suelos y deambular por las calles del centro hacía que me sintiera mejor.

La lluvia se hacía cada vez más intensa y desde el interior, una de las dependientas de la zapatería parecía no quitarme el ojo de encima, como si pensara en cualquier momento salir y preguntarme si deseaba comprar algún par de botas.

Decidí abandonar el lugar y buscar un sitio más tranquilo donde refugiarme de la tormenta. Solo llevaba encima tres pesetas y el hambre de no haber comido nada desde la mañana del dia anterior. Crucé corriendo la calle Pelayo, hacia la entrada de la Avenida de la Luz y apresuradamente baje a trompicones las escaleras. Enseguida me invadío el aire caliente, trufado de intensos olores , a carbón y alquitrán, a gente y a dulce. Me desabroché el abrigo, sacudí el agua que empapaba mi cabeza y ya mas sosegado tras la carrera me interné en aquel inmenso tunel repleto de tiendas y de gente, de colores intensos, de sonidos y sensaciones que ningún otro lugar podía ofrecerme. El aroma dulce, provocó mi estómago. Venía del bar de los Pampers, un local que yo bien conocía y que ofrecía degustación de un vino dulzón y elaboraba a la vista del público unos barquillos deliciosos que con su aroma pintaba el aire de canela y vainilla. Dirigí mis pasos hacia el mostrador y gasté la mitad de mi dinero en un barquillo relleno de mermelada y un vasito de vino dulce. Era mi primera comida en las ultimas casi treinta horas.

Y de repente me volvió el recuerdo de mi amigo: Cuantos paseos de domingo por la tarde acudíamos a comprar un par de barquillos y unos vasitos de vino dulce. Gastábamos todo nuestro presupuesto dominical en aquellas frugales meriendas, que si bien escasas, eran todo un lujo para nosotros en aquellos tiempos que nos habían tocado vivir. En alguna ocasión -las menos, quizá- juntando todo lo que teníamos en los bolsillos nos alcanzaba para un par de entradas en el cine de la avenida y si no podíamos permitirnoslo, nos perdíamos por la Avenida, embelesados en las modernas instalaciones y deteniéndonos en todos los escaparates de las tiendas. Soñar era gratis y aquel lugar nos surtía de sus más complacientes efectos. Aquel, era uno de nuestros lugares preferidos.

Cuantas tardes, cuantos paseos por aquellas galerías! Desde niños, aquel lugar era para nosotros como nuestra propia casa. Lo considerábamos como si en parte nos perteneciera, como si fuese parte de nuestras propias vidas. Cuando inauguraron la Avenida, en 1937, solo teníamos 12 años. Fué todo un acontecimiento para una ciudad atormentada por su pasado y apesadumbrada por su presente. Un suspiro de futuro en tiempos amargos, en tiempos inciertos. Los barceloneses eran felices paseando por el recinto, ajenos por un momento a la realidad exterior, a las restricciones eléctricas, al racionamiento, al luto... Allí era otro mundo, otro color, otra luz. Las parejas paseaban ajenas al frio, a la tristeza. Las familias se proveían de tardes de asueto gratuíto, abandonadas a la contemplación y a la imaginación que aquel moderno complejo comercial sugería.

Hacía ya más de catorce meses que no sabía nada de Andreu. Le acompañé a la estació de França, aquella mañana de septiembre en que partía hacia Girona para incorporarse al servicio militar.

Andreu llevaba una pequeña bolsa de campaña que le habían entregado en el cuartel de Wellington del Poblenou, con un par de mudas, una pastilla de jabón, peine, navaja de afeitar y un par de bocadillos de queso que mi madre le había preparado

- Escríbeme en cuanto puedas!

-Claro que lo haré... Y tu cúidate y no te desanimes, verás como pronto conseguirás un trabajo y mejorarán las cosas. No descuides tu salud y toma tu medicina. El tiempo pasará deprisa, ya lo verás...

Nos fundimos en un largo abrazo de despedida y con la mirada nos dijimos todo aquello que a veces, las palabras, son incapaces de describir lo que el alma siente. Entonces, apresuradamente desvió su mirada y subió al vagón. Creyó que no me di cuenta, pero sus ojos estaban húmedos y las lágrimas estaban a punto de asomarle.

El trén silvó por última vez y comenzó a avanzar lentamente, soltando grandes bocanadas de espuma de vapor y llenando el anden de una niebla espesa y pegajosa. Desde la ventanilla, Andreu me dió su último adios, delatando en su rostro preocupación y miedo.

Aquella, fué la ultima vez que le vi. Despues... nada. Andreu jamás llegó aa su destino, el cuartel militar".

... continuará?  No ho se, tan sols es un esborrall del començament d'una historia de ficció.  Creieu que val la pena escriure-la fins al final?

Anònim - 27/06/2008 16:46

En acabar de llegir el capítol del teu relat m’he quedat com al final de cada capítol de Si una noche de invierno un viajero d’Italo Calvino.

Si has de continuar escrivint la novel·la o no, ho has de decidir depenent si t’agrada el que fas o no. Si a tu t’agrada el que està escrivint, és fàcil que a altres persones els hi agradi també. Si no t’acaba de convèncer, això es notarà en la teva obra.

Tinc entès que l’Avinguda de la Llum es va inaugurar l’any 1940 i no al 1937. Aquí hi ha molts experts en l’Avinguda que et poden dir quina data és la correcta.

En qualsevol cas, et desitjo sort.

Kim - 28/06/2008 02:08
Prou interessant, si la continuàs fes amb convicció tal com diu l'Anònim i sobre tot, si anomenàs llocs reals no pots equivocar-te amb les dades, si no la teva historia es cau.
crl - 28/06/2008 02:40
ha estat un lapsus, m'estic currant la fons la documentació de dades i llocs, inclos assesorant-me a través de gent gran que m'indican dades i fets amb cura. Es el mes dificil d'explicar una historia del passat... Tenía entés que es va inaugurar exactament quinze messos d'acabada la guerra, paro ha estat una esguerrada del trancriure... ho sento de debó, es el primer esborral avans de corretgir... mercés pel consell.
Lletraferit - 28/06/2008 07:07

crl no pateixis tant per la documentació de dades i llocs, al públic tant li fot.

 

A la novel·la de la sombra del viento es parla de ‘la llama azul del mechero’ que tant sols pot ser de butano, i en aquell any encara no n’hi havia.

En la mateixa novel·la hi ha un personatge que fa servir l’estació de metro d’Hospital Clínic, que tampoc existia.

 

En Ruíz hi fot altres incongruències i inexactituds, que ara seria llarg de comentar, i que ens pinten una Barcelona de cartó i cera barata, que agrada al públic de Planeta però que és una ciutat que no ha existit mai.

 

En el teu cas, si barreges certeses amb dubtes, si hi fots documentació i imaginació, pot ser que et surti un Blade Runner comtal que sempre fa gràcia. Ja les pot fotre sense engaltar, que avui això de la versemblança no ven, en part perquè el públic ignora moltes coses -i les que ignorarà- i en part perquè la moda és semblar -i ser- descordat i una mica analfabet.

 

En tot cas crl, en plan col·lega et recomano que passis un corrector de català o de castellà abans de publicar els teus textos.

És una bona pràctica que diu molt del rigor d’un autor i és un acte de cortesia envers el lector.

 

I també et desitjo sort. Això sempre ens cal.

estudiants periodisme - 15/12/2011 16:09

Bona tarda,

Som tres estudiants de periodisme de la UAB i estem fent un reportatge sobre l'Avinguda de la Llum. En veure el seu article, hem pensat que seria molt interessant poder-li fer unes quantes preguntes, perquè ens sembla que el seu testimoni pot ser representatiu.

Si li ve de gust i vol col·laborar amb el nostre treball, li demanem que ens envii un correu electrònic a la següent adreça:

lroura23@hotmail.com

Moltes gràcies per avançat!


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