• Luis - Ciutat Vella - Estatua de Colon - Diumenge, 27 de juliol de 2008

Aquí, en el ascensor que sube (o subía) por el interior de la estatua de Colón, me ocurrió en 1966 una situación divertida. Yo era el ascensorista que subía y bajaba a los visitantes. Un sábado por la tarde llegó una pareja de novios dispuestos a subir para ver la panorámica. Hasta aquí todo era normal. Entramos al ascensor, me situé de espaldas a la pared, al lado de los mandos y apreté el botón correspondiente. Miro a la pareja y veo que se hablan con gestos, él quiere hacer algo que a ella le da apuro. Yo no sé de que va hasta que se me acerca y me pide que me desplace un poco, con cuidado, porque en la pared hay una mosca y la tiene que cazar viva.Evidentemente me empiezo a preocupar, pero por si acaso le hago caso. Me retiro, y con una rapidez propia de los mejores pistoleros de las películas del oeste, caza la mosca. Entonces le pide a ella la “jaula” y le entrega una miniatura de corcho con unos alfileres que hacen de barrotes. En su interior ya había varias moscas vivas y, con mucho cuidado abre un barrote de la jaula, introduce la nueva, la vuelve a cerrar… y todavía no habíamos llegado hasta el último piso. Cuando hablaban entre ellos repitieron en varias ocasiones “los tíos bigotes”, que no se lo que significabaMi pulso iba a toda velocidad, porque cualquier cosa se podía esperar de aquella pareja. A Dios gracias no pasó nada, llegamos al final y, sin apenas mirar me pidieron bajar porque tenían prisa. Sólo entonces me comentaron que estaban participando en una gymkana entre amigos y a ellos les había tocado como prueba presentar tres moscas vivas. Respiré tranquilo, bebí media botella de agua para tranquilizarme y el resto de la tarde pasó sin más emociones.
Lletraferit - 27/07/2008 12:19

Muy real, Luis, muy sentido y verosímil.

Con las palabras justas.

Nuit - 28/07/2008 20:49
M'han encantat la història... encara que seria més inquietant sense l'explicació final...
Ció Rigau - 29/07/2008 22:16

Luís,

M'ha agradat molt la teva història i ma fet molta il·lusió que encara hi hagi qui faci servir aquest enginy tan rústic per a guardar mosques. Ja sé que els ecocatastrosfistes no trobaran gaire correcte que la gent es dediqui a caçar mosques i "engabiar-les". Però sense experimentació no hi hauria ciència. De nena, i d'aixòen fa molts anys, jo també ho havia fet ( i no us dic com acabaven les pobres bestioles) i emprava la mateixa mena de gabia.


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